Con este blog pretendo hablar de viajes de manera coloquial y sencilla para así facilitaros vuestra labor a la hora de viajar.

Las vacaciones se han convertido en una de las opciones más divertidas, eficientes y económicas para disfrutar del tiempo libre y yo os quiero trasmitir mis experiencias, consejos, rutas y otras muchas cosas que os puedan servir de ayuda.
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16/12/08

BOSTON - USA - TIERRA DE CAMINANTES



La mejor opción para conocer y disfrutar esta ciudad de gran valor histórico en Estados Unidos, que alberga importantes universidades, hospitales e instituciones culturales, es recorrer a pie cada unos de sus mágicos vecindarios.


En 1630 comienza a escribirse la historia de esta metrópoli situada en la costa noreste de Estados Unidos, hoy capital del estado de Massachussets, considerada una de las más viejas de ese país, y por ende, rica en historia y tradición.
Sus tradicionales, pero a la vez modernos vecindarios y sus encantadores caminos que invitan a recorrerlos a pie, caracterizan a esta ciudad que fue escenario de muchas batallas, como la de Lexington, en 1775; y pionera en el movimiento que buscó abolir la esclavitud.

Aunque situado a 30 minutos de Boston, Logan es el aeropuerto internacional de la zona y puerta de entrada a esta urbe estadounidense, que es sede de más de 50 campos universitarios, algunos parte de la prestigiada Universidad de Harvard.
Es así como la educación superior es un factor importante en su economía, también basada en la investigación, salud, finanzas y tecnología; en esta última destaca la biotecnología.

Caminar para disfrutar
La mejor manera de trasladarse en esta ciudad calurosa y húmeda en verano y cobijada por aguanieve durante el invierno, es a pie o por el metro subterráneo, también conocido como 'T', con servicio en cuatro líneas que parten desde el centro.
Por esa razón, los recorridos a pie que se organizan para sumergirse en la historia de la metrópoli son muy concurridos.
Freedom Trail (Recorrido de la libertad) es el paseo más famoso, pues lleva a los visitantes a conocer los lugares más representativos de la Revolución Americana. Inicia en Boston Common, el parque público más antiguo de Estados Unidos, recorre los 16 sitios históricos más importantes, como la Antigua Casa de Reuniones, Fanueil Hall y la casa de Paul Revere, para concluir en Bunker Hill, en Charlestown.

El paseo Women´s Heritage (La herencia de las mujeres) es un viaje guiado por el propio visitante a través de un mapa que puede adquirir en La Vieja Casa del Estado o en el Centro de Visitantes del Servicio de Parques Nacionales. Lo llevará a conocer los logros de 80 mujeres famosas.
Otro andar histórico es Black Heritage (La herencia negra) que conduce por 14 lugares importantes del siglo XIX, como son los monumentos al joven oficial Robert Gould Shaw y su batallón, en el Terreno Comunal de Boston. Esta tropa fue trascendente para la historia del país porque a ella se alinearon los primeros soldados negros reclutados por el norte, durante la Guerra Civil Estadounidense.

Pasear por la historia marítima de Boston es posible en otro de sus recorridos guiados por los propios turistas: El Harborwalk o “Camino por el puerto”.
Caminar entre los vecindarios es otra buena opción para gozar de la ciudad. Tiendas de antigüedades, restaurantes, museos al aire libre y diversos estilos arquitectónicos pueden observarse al transitar por los poblados bostonianos.
Al otro lado del puerto se encuentra Charlestown, vecindario que alberga a la clase trabajadora irlandesa y donde se ubica el U.S.S. Constitution, embarcación de 44 cañones comisionada en 1798, que hoy es un museo viviente.

Arte y diversión
Además de los diferentes sitios históricos, como la casa del patriota norteamericano Paul Revere, construida en 1680, los museos son otro gran atractivo de la ciudad. El más reconocido es el Museo de Bellas Artes, localizado en 465 Avenue of the Arts. En sus nueve diferentes secciones se exponen obras de arte del impresionismo, esculturas y cerámicas antiguas, la colección de cubiertos del joyero y patriota revolucionario Paul Revere, arte africano, así como la mejor y más grande compilación de arte Japonés que existe fuera del país asiático.
Para los pequeños también hay opciones: El Acuario New England, en el que niños y adultos conocerán diferentes especies marinas, incluidos tiburones. Este lugar también ofrece viajes para observar ballenas y organiza cruceros de Ciencia Marina.
Ya en el mundo acuático, Boston Harbor Islands es otra buena opción para nadar, pescar, pasear en bote, mirar aves y disfrutar de las 34 islas que componen este que es el más reciente parque nacional.

Hora de comprar
Faneuil Hall es uno de los centros de venta más famosos de Boston. Este mercado histórico construido en 1742, aloja varias tiendas y cafeterías que son punto de encuentro de turistas y lugareños.
Frente a este lugar se ubica el Mercado Quincy con librerías, tiendas de regalos, restaurantes y bares.
Su tour de compras no está completo sin una visita a la tienda Filene's Basement. El sótano de este lugar es muy concurrido, pues resguarda buenas ofertas. Igual de visitados son los más de 100 centros de venta directa de fábrica de Boston, conocidos como Outlet Stores.

Deporte, una tradición
El tercer lunes de abril el Maratón de Boston tiene lugar en las calles de la metrópoli. Miles de corredores de todo el mundo acuden cada año al evento deportivo con más de 100 años de tradición, para festejar el día de El Patriota.
La práctica del béisbol también es tradicional en la región. El parque Fenway, hogar de los Red Soxs, equipo y orgullo de Boston, fue construido en 1912, siendo así uno de los estadios más antiguos y pequeños en Estados Unidos.
El fútbol americano en el que Boston es representado por los Patriotas de Nueva Inglaterra, es otro deporte importante para la ciudad. También lo es la práctica del básquetbol, en el que Los Celtic han tenido un buen desempeño, al llegar regularmente a las finales y haber obtenido 16 campeonatos de la NBA.

A los alrededores
Conocer y recorrer a detalle Boston requiere de varios días, pero un itinerario bien organizado y cumplido al pie de la letra le permitirá escaparse a paisajes aledaños y aprovechar al máximo su visita a la costa noreste de estados Unidos.
Lexington y Concorde son dos de esos lugares, a los que puede arribar en tranvía. El primero encierra un tranquilo pueblo con legendarias casas y tabernas; y Concord es otro pueblo histórico en el que encontrará el misterioso cementerio Sleepy Hollow.
También a unos kilómetros se localiza la afamada ciudad Salem, donde murieron personas acusadas de ser brujas y hechiceros. El Museo de las Brujas de Salem muestra interesantes aspectos de esa historia y el Museo de la Cueva de la Bruja recrea los juicios de las brujas.

ALASKA - USA - TIERRA DE OSOS, INDIOS E HISTORIA


Al oír de Alaska, es común que nos imaginemos entre iglúes y osos polares, alejados de toda civilización, en un mundo distante y quizá peligroso, pero Alaska es mucho más que eso. Es un encuentro verdadero con la naturaleza y a la vez un enfrentamiento con la más moderna civilización. Su capital, Juneau, n

os ofrece una gama infinita de opciones para unas vacaciones de verdadera aventura, pero si el ecoturismo no es lo tuyo, Alaska tiene los mejores cruceros para el turismo Premium, además de esquí, pesca, deportes, cultura y sobre todo mucha diversión.


Alaska nos puede impresionar por muchas cosas, pero sobre todo por su tamaño, ya que cubre casi un millón 500 mil kilómetros cuadrados; cuenta con 55 mil kilómetros de costa; tiene mil 800 islas; en su interior hay más de 50 mil glaciares, 3 mil ríos y 3 millones de lagos; tiene además 17 de los 20 picos más altos de Estados Unidos, entre ellos el monte Denali de 6 mil 194 metros.

La planicie interior de Alaska sufre temperaturas continentales extremas, con veranos sorprendentemente cálidos (38ºC) e inviernos ferozmente fríos (-48ºC). Sus días de verano son muy largos y pueden llegar a durar hasta 22 horas, mientras que en invierno sus noches son extensas, dando lugar al bello espectáculo natural conocido como la Aurora Boreal. De ahí que sea auto denominada como “la tierra del sol de media noche”.
Constituye desde el 5 de enero de 1959, el estado número 49 de los Estados Unidos de América. Tiene frontera con Canadá, Rusia -por el estrecho de Bering- y con los océanos Pacífico y Ártico.
Su primer registro data del año 1648, cuando el ruso Semen Dezhnec visitó esas tierras. Años más tarde varios exploradores europeos acudieron a ellas. En 1906 Alaska se convirtió en un territorio dependiente del gobierno estadounidense pero con su propio gobierno. Como capital se designó a la localidad de Juneau.
Debido a las continuas batallas durante la Segunda Guerra Mundial, era prioritario construir la infraestructura que garantizara su protección; por ello, se construyó en 1942 la Autopista Alcan.

Juneau
Juneau ofrece la visión de los glaciares del fiordo de Tracy y de Mendenhall, del Juneau Icefield y del parque nacional de la bahía del glaciar, donde puedes practicar kayak, bicicleta, o bien ir de excursión a un glaciar, sitio ideal para gozar del snowboarding o practicar heliesquí, aprovechando el declive y subiendo tu adrenalina al máximo. De igual forma puedes acudir con toda tu familia o amigos y realizar el típico dogsledding o trineo de perros.
La pesca abundante de salmón y de halibut está también disponible a tan sólo minutos del centro de la ciudad. Las cabinas del yermo y las casas de campo son suficientes para los pescadores que desean aislarse en la paz de la montaña. Por su parte, las excursiones de flightseeing (vista aérea) en Juneau, ofrecen un paisaje espectacular.
La fauna en y alrededor de Juneau puede presumir de contar con una de las concentraciones más grandes de oso marrón en el mundo, mientras que en el lado del mar, brinda la oportunidad única de mirar a las ballenas jorobadas. En el centro de la ciudad puedes viajar por el tranvía.

Si tu conexión es por cuestión de negocios, Alaska cuenta con el Centro de Convenciones Centenario de Pasillo, situado al centro de la ciudad capital. La Oficina de Visitantes siempre está disponible para prestar ayuda en la realización de estos eventos, ofreciendo incluso sedes como el canal de Gastineau o el lago Auke.

Anchorage
Si la capital del estado es todo un reto, Anchorage es ideal para la aventura. Ahí puedes ver osos negro, marrón y grizzlies; 150 especies de pájaros, ballenas, nutrias, alces, ovejas de dall y más. La mayoría de ellos en estado salvaje, por lo que se recomienda guardar la distancia.
Los naturales de Alaska representan a muchos idiomas, credos y filosofías. Cuentan con canciones, danzas y arte, costumbres y tradiciones diversas, y viven rodeados de un conocimiento que ha sobrevivido por generaciones. Conocer a la gente de Alaska es fácil, ya que no son recelosos en compartir su charla. Incluso, cuentan con sus propias Olimpiadas juveniles, a celebrarse en abril de 2007. En estos juegos, las últimas generaciones de los naturales de Alaska muestran sus destrezas al probar sus habilidades para la caza y la supervivencia, para aumentar su fuerza, resistencia, agilidad, y el equilibrio de mente y cuerpo.
Dos de los grandes atractivos de Anchorage son, primero el parque de estado de Chugach, el tercero más grande de la nación, con un diseño que resulta imponente al paisaje. Ideal para practicar excursiones y snowmobiling, acampar, viajar en balsa y observar a la fauna. El segundo atractivo es el parque nacional de Denali, que aparte de ofrecer los atractivos del anterior, suma actividades como el ciclismo de montaña y el ya mencionado flightseeing.

La ubicación de Anchorage distingue de forma singular la Aurora Boreal. El fenómeno se describe como ondas impactantes y brillantes, su color más común es verde amarillo brillante, que en ocasiones puede producir patrones rojos, azules y púrpuras.
Su explicación es que aparece cuando las partículas eléctricamente cargadas del sol, están sopladas en un viento solar y reaccionan al campo magnético de la tierra. La mejor fecha para apreciarla es el invierno.
La ciudad es un buen sitio para adquirir souvenirs elaborados fielmente por los habitantes.

Fairbanks
Fairbanks es la segunda ciudad más grande de Alaska, después de Anchorage, con alrededor de 80 mil residentes. Localizada cerca de la confluencia de los ríos de Tanana y Chena, fue fundada en 1900. La ciudad desempeña un papel importante por su proximidad con la región ártica y los yacimientos de petróleo del norte.
Cuenta con aeropuerto internacional y con atractivos centros comerciales. Entre las actividades turísticas destacan la travesía en barca por el río Chena, la visita al museo en la universidad y los viajes que exploran la historia de la minería del lugar. Su ubicación al norte, coloca a la ciudad como un importante punto de partida para los viajes a través del Círculo Polar Ártico y a los campos de la esencia de laurel de Prudhoe.
La ciudad también está conectada por ferrocarril con Anchorage, y cada mañana da servicio con destino al parque nacional y a Talkeetna.

Su gente
Alaska está escasamente poblada, con menos de una persona por milla cuadrada. La mayor parte de la población está concentrada en las ciudades y pueblos de la costa. La población nativa incluye los Inuit, que viven principalmente sobre la costa del Mar Ártico de Bering; los Aleutas, que viven en las islas del brazo occidental, y los Americanos Nativos que viven en su mayoría en el brazo oriental. La población actual incluye inmigrantes de los 48 estados bajos, Europa y Asia.

Excursión a Alaska
A las islas y pueblos del brazo sudeste pueden se puede acceder fácilmente, por avión. Se puede ir en auto hasta Skagway o hasta Haines, si se toma la autopista Alaska. El sistema de Ferries Alaska Marine Highway va desde Bellingham, Washington, o Prince Rupert, Canadá, hasta Sitka, Juneau y Haines, con numerosas paradas en muchas de las comunidades costeras. Estos ferries son una vía de transporte muy conveniente entre los pueblos junto al mar.
Aunque Juneau es la capital, la mayoría de los vuelos salen y llegan a Fairbanks o Anchorage, ya que son ciudades más grandes. Hay vuelos directos todos los días desde las ciudades principales de los 48 estados bajos. Dentro de Alaska, hay vuelos frecuentes entre ciudades y vuelos en helicópteros y pequeños aviones que te ofrecen transporte hacia las regiones más remotas.

Varias líneas comerciales de cruceros ofrecen maravillosas excursiones de 4 a 7 días desde Seattle, o Vancouver, Canadá, bordeando la costa hasta los canales de Prince William y de regreso, con recorridos por glaciares, observación de ballenas y paradas en Sitka y Skagway. Las excursiones combinadas de tierra y agua a menudo incluyen una visita a Denali. Los cruceros pueden ser caros, pero son una opción cómoda para recorrer Alaska.
Una alternativa más económica es probar los ferries de la Inland Marine Highway. Salen todas las semanas desde Bellingham, al norte de Seattle, y te llevan hasta Sitka, Juneau, Skagway y Haines, con paradas en el camino en muchos pueblos costeros. El viaje dura 3 días. La Alaska Highway es una opción de viaje con paisajes muy hermosos.
No hay una línea de ferrocarril directa que conecte los 48 estados bajos con Alaska. Una vez que haya llegado al estado, hay 470 millas de ferrocarril desde Seward hasta Fairbanks. Los trenes son muy cómodos, con grandes ventanas y techos de observación para ver el paisaje. Este ferrocarril está en funcionamiento todo el año.

Los más valientes pueden ir por la Alaska Higway. Sale de Dawson Creek, en British Columbia y termina unas mil 422 millas al norte, en Delta Junction, en Alaska. La ruta fue construida durante la Segunda Guerra Mundial y se mantuvo sin pavimentar en la mayor parte de su longitud. Ahora está en buenas condiciones y la usan miles de viajeros. De Seattle a Fairbanks son 2 mil 300 millas.
Generalmente lleva unos cuatro o cinco días de manejo para recorrer el largo total de la Alaska Highway.
Alaska Airlines, que cumple 75 años de servicio, ofrece vuelos desde los principales aeropuertos de los 48 estados, con excelentes aviones, entre ellos nuevos Boeing 737-800 conmemorativos.
Te sorprenderás al observar que Alaska cuenta con una vida normal, llena de actividades culturales, artísticas y deportivas que transcurren a diario, aunque sin dejar de ser novedosas; mejor aún, son un atractivo extra para el visitante, que convencionalmente ve en Alaska sólo un paisaje de hielo, cuando detrás hay mucho más.

13/12/08

MENDOZA - EL CORAZÓN DE LOS VINOS ARGENTINOS



Mendoza, en la Argentina, está tan lejos de México que uno piensa que allá debe haber algo que valga mucho la pena para lanzarse a un periplo tan largo. Su oferta turística es variada: centros de esquí en nieve a unos cuantos kilómetros cuando es verano en el Hemisferio Norte, turismo rural, ecoturismo, turismo de aventura, casinos, compras y valles donde se ubican grandes zonas vitivinícolas.


Sin embargo, el mexicano puede encontrar dos grandes razones para decidirse a ir a esta provincia de Argentina: las compras y los vinos. Lo primero, porque desde que estalló en ese país la crisis económica de la que aún no acaba de salir, el peso argentino se devaluó fuertemente frente al dólar, lo cual lo convirtió en un país barato para los extranjeros.

Lo más propicio para comprar aquí son los artículos de piel o “cuero”, como ellos le llaman, y excelentes vinos por cantidades que fluctúan entre los veinte y treinta dólares. La comida también resulta barata y por poco dinero puedes traer regalos para toda la familia y los amigos.

No obstante, el atractivo del bajo precio es circunstancial, ya que el verdadero y gran motivo para viajar a Mendoza no son los precios de sus vinos, sino su calidad, reconocible aunque no seas experto en la materia.

Conocer los viñedos y las bodegas que aquí hay por docenas, se ha convertido en un atractivo turístico que los mendocinos han sabido explotar. Las autoridades locales de turismo desarrollaron circuitos sobre el tema y algunas de las más importantes casas productoras ofrecen tours en los que, por 45 dólares, el visitante recibe una explicación y el recorrido por las fábricas para conocer el proceso de elaboración.

Visita los viñedos, que se extienden sobre valles coronados por la soberbia cordillera de Los Andes, participa de una degustación de vinos y finaliza con un almuerzo, y más vino, dentro de las propias instalaciones.

Pero lo mejor de todo es que se aprende, aunque sea de una manera incipiente, a distinguir algunos aromas y diferencias entre uno y otro vino, la variedad de uvas con que se hacen y, principalmente, a apreciar la importancia que esta bebida tiene como parte de la gastronomía argentina.

El Valle de Maipú
Zuccardi es una empresa familiar que tiene sus campos y bodegas en el Valle de Maipú, a 35 minutos de Mendoza por carretera . De esta tierra poseen 170 hectáreas cultivadas, más otras 430 en Santa Rosa, a 50 kilómetros de distancia.

El recorrido comienza por su Museo del Vino, donde las botellas lucen en vitrinas como si fueran piezas arqueológicas. Exhiben sus vinos premiados y de las paredes cuelgan diplomas que los avalan.

Hace 54 años el valle era un desierto al que el cielo no le da más de 200 milímetros de lluvia al año, además del deshielo que les regala la cordillera. En ese entonces, el ingeniero Alberto Zuccardi desarrolló un sistema de riego para aprovechar al máximo el escaso líquido disponible y darle vida a la tierra. Así, en 1964 pudo plantar en Maipú sus primeros viñedos, que demandan mil milímetros de agua al año para crecer y subsistir.

Hoy en la región, también toman agua de los pozos que van a los ríos subterráneos, llamados Napas, gracias a lo cual siembran más de treinta variedades de uva. Los Zuccardi tienen cuatro mil barricas de roble, producen ocho millones de litros anuales -aunque tienen capacidad para el doble-, y dan empleo a 500 personas de la localidad.

La vendimia se lleva a cabo de febrero a abril, lapso en el que cosechan 250 toneladas diarias de uva durante 80 días, fruto de las 3,300 plantas que tienen en cada hectárea.
Sumamente amables, al final del recorrido y la degustación los anfitriones nos reservan un festín especial: un largo desfile de platillos de la gastronomía local, con un vino diferente para cada uno, desde un rosado como aperitivo, pasando por blancos y tintos de diferentes uvas, hasta terminar con un oporto que a todos sorprende, hecho con uva Malbec, al que no pueden llamar oporto por ser una denominación de origen portuguesa, así que lo bautizaron como “Malamado”, que significa: “Malbec”.

Valle de Uco
Otra de las empresas más importantes, aunque es un caso muy diferente, es Bodegas Salentein, que nació hace casi siete años, cuando una compañía holandesa compró añejos viñedos en el Valle de Uco, a hora y media de Mendoza.

Con dinero de la corporación, construyeron una faraónica bodega, que funciona también como atracción turística, con un avanzado diseño arquitectónico y tecnología de punta.

La edificación tiene forma de cruz y cada ala constituye una pequeña bodega con dos secciones: la primera, a nivel del suelo, alberga tanques franceses de acero inoxidable y cubas de roble para la fermentación y almacenamiento; la segunda, subterránea, se utiliza para la crianza del vino en bordelesas de roble. Los dos niveles permiten que el vino descienda de los tanques a las barricas a través de un sistema tradicional de transferencia por gravedad.

Las cuatro alas convergen en un espacio central, similar a un anfiteatro inspirado en los templos clásicos de la antigüedad.

En el Alto Valle de Uco, Salentein tiene tres fincas con un total de 2,200 hectáreas plantadas, superficie que aumenta en cien hectáreas cada año. Cuentan con cinco mil barricas, en su gran mayoría francesas y algunas estadounidenses, las cuales tienen una vida promedio de entre cinco y siete años.

Esta empresa exporta 65% de su producción, principalmente a Estados Unidos y Europa.
Los tours vitivinícolas han tenido tanto éxito en Mendoza, que Salentein incursionó ya en la hotelería, al abrir dentro de sus viñedos una posada de tan sólo ocho habitaciones. Muchos de los mil 500 turistas que los visitan en temporada alta, deciden quedarse a dormir por lo menos una noche, y algunos a pasar varios días.

La ciudad
La mejor forma de llegar a Mendoza desde México es volar por Lanchile a Santiago de Chile y de ahí hacer la conexión. El vuelo entre ambas ciudades es corto, apenas 35 minutos, pero ampliamente disfrutable.

La sorpresa es que para llegar de Santiago a Mendoza, simplemente hay que “saltar” Los Andes, disfrutando así de uno de los grandes espectáculos que la naturaleza de la zona nos ofrece.

A gran altura, pareciera que al avión le queda poco espacio entre los picos nevados y el cielo. El pasajero siente que, si pudiera abrir la ventanilla y sacar la mano, tocaría el hielo de las puntas escarchadas de la cordillera.

Conforme pasan los minutos, el asombro de la majestuosidad de Los Andes aumenta e hipnotiza. El viajero contempla las cimas y las simas, las hondonadas y los precipicios, todo blanco, como un gran espejo que refleja el tibio sol de invierno. Este gigante silencioso apabulla y cautiva para después abrirse a los inmensos valles que rodean Mendoza.

Esta, es una pequeña ciudad con apenas 130 mil habitantes, pero contando a la población de sus zonas conurbadas alcanza el millón de pobladores en lo que llaman “La gran Mendoza”.

Urbe apacible, tiene dos características que la distinguen: sus grandes parques y las acequias, canales que conducen el agua de lluvia, que hay en la mayoría de sus banquetas.

Fundada en 1561, sus parques se deben a que tres siglos después fue destruida por un terremoto y la mayoría de las víctimas, 40% de la población, perecieron aplastadas por las casas en sus calles estrechas.

Al reconstruirse, se ordenó hacerlo con una nueva plaza central y cuatro plazas satelitales en cada punto cardinal, para que sirvieran como lugar de encuentro y zona segura en caso de un nuevo sismo. Este esquema urbano se repetiría cuando la ciudad alcanzara ciertas proporciones. Resulta curioso que las iglesias no tienen campanario por temor a los temblores.

Las acequias sirven también para canalizar el agua de los aluviones que bajan de la cordillera en época de lluvias.

Mendoza tiene anchas calles de túneles vegetales que se forman con los álamos que hay en ambas aceras y que se tocan en las copas al inclinarse hacia el centro del camino, lo que invita a andarlas y disfrutarlas mientras se observan aparadores de los muchos comercios que hay aquí.

Es una metrópoli con mucho aire de provincia, por eso sorprende también que la cadena Hyatt decidiera abrir en ella un hotel de su categoría “Park”, la de más lujo y exclusividad: el Park Hyatt Mendoza, que es un punto de referencia en la ciudad, situado en la Plaza Independencia, uno de los sitios de mayor importancia histórica.

Antiguamente fue el Hotel Plaza, pero conservaron su estructura colonial del siglo XIX.
Y si bien su fachada es muy clásica, por dentro vive un hotel moderno, lleno de detalles y obras de arte, restaurantes y bares para recordar, además del mejor casino de la ciudad.

Al terminar el viaje, uno encuentra que sí existen suficientes razones para viajar a esta ciudad de Argentina donde, además de todo lo que se puede vivir, se nos derrumba el cliché de los argentinos arrogantes. Los mendocinos son amables, serviciales, cálidos y reciben muy bien a los mexicanos.

VENECIA, LA CIUDAD QUE EL TIEMPO RESPETÓ

Se conserva como un museo viviente, como una muestra de lo que fueron los emporios de hace muchos siglos, como una reliquia que se niega a reblandecerse en sus cimientos…


Procedente de Roma, llegué a Venecia una fresca mañana de otoño. Salí de la estación del tren y de inmediato mis sentidos se llenaron con lo que percibieron: los ojos se rebozaron de canales, góndolas, cúpulas, arte convertido en casas y un cielo luminoso que rompía la bruma matinal; la piel se encrespó con el viento ligero y frío que todo lo envolvía; los oídos se saturaron con el rumor de la ciudad, de murmullos que venían de todos lados, con el chapalear de los remos al entrar en el agua; los labios percibieron una sal que flotaba y el olfato se impregnó de aroma de pescado lozano y húmedo. Desde entonces, siempre que entro a una pescadería, de inmediato me viene a la mente Venecia.

Sin itinerario y sin prisa, decidí dejarme llevar por el instinto, y como si hubiera una invisible estela que flotaba en el aire, seguí los pasos de ese aroma de pescado que me llevó a un mercado abierto en un puente curvo sobre un canal. Ahí me impregné de una infinidad de aromas: desde los pescados plateados que descansaban brillantes sobre los estantes, hasta frutas desconocidas y yerbas penetrantes, todo envuelto en la esencia de la laguna que envuelve a esta isla, a donde alcanzan a llegar los efluvios del Adriático.

Así me adentré en esta legendaria ciudad de Italia, prácticamente intocada por el tiempo, que se conserva como un museo viviente, como una muestra de lo que fueron los emporios de hace muchos siglos, como una reliquia que se niega a reblandecerse en sus cimientos y morir ahogada, porque fue edificada sobre islotes y agua.

Internarse en los laberintos de Venecia es lanzarse al pasado en una virtual máquina del tiempo, donde sus balcones pueden traer a la memoria a Romeo y Julieta, sus plazoletas escondidas nos remiten a los tiempos de Dante Alighieri y los muros que la protegen recuerdan los tiempos en que los papas no eran hombres buenos.

Esta es una ciudad sorprendente por todos lados, emergida del agua y erigida con esfuerzos titánicos, casi inconcebibles para nuestra época. Baste un ejemplo para comprender su magnificencia: sus primeros constructores entendieron que los islotes que habitaban en esta zona de la península italiana, formados lentamente con la resaca del mar, no eran los suficientemente fuertes para soportar los edificios que querían levantar. Ante este problema, antes de iniciar, se hacía imprescindible llevar a cabo obras de consolidación, basamentos que pudieran sostener grandes pesos. Así, clavaban estacas sobre las cuales empotraban, a manera de plataforma, gruesos tablones para, además, nivelar el terreno.

Tan sólo para la cimentación de la iglesia de la Salute, clavaron un millón 606,057 estacas de roble, aliso y alerce, de cuatro metros de largo en promedio. La obra duró casi dos años y dos meses.

Pero la ciudad asombra no sólo por sus inverosímiles cimientos, sino también por su arquitectura, conformada eclécticamente a través de los años. Desde sus inicios, y hasta el siglo XIII, fue un centro de arte y cultura bizantinos, donde la basílica de San Marcos, uno de los iconos de la urbe, es su máxima expresión con sus arcos realzados; capiteles decorados con tallas a cincel, elegantes y de poco relieve; mármoles multicolores y motivos de hojas y figuras simétricas enfrentadas.

En los siglos XII y XIII apareció el estilo románico, identificado por el uso del arco de medio punto y gruesos muros. Después, con la construcción del Palacio Ducal, el más importante edificio público veneciano, hizo acto de presencia el gótico. En el siglo XV, en pleno florecimiento del Renacimiento, Venecia se decoró con estructuras clásicas, estatuas y monumentos elaborados bajo la innegable influencia de Miguel Ángel. Para el siglo XVII la alcanzó el barroco, con decoraciones que aprovechaban todas las posibilidades cromáticas del movimiento y de la luz. El estilo neoclásico predominó en los siglos XVIII y XIX, dedicado principalmente a la restauración y conservación de su ya para entonces invaluable patrimonio artístico.

Venecia se navega y se disfruta
Disfrutar con calma esta ciudad puede tomar muchos días. Pero si careces de tanto tiempo, no andes con rodeos y dirígete directamente a su corazón: la Plaza de San Marcos, donde se ubican la Basílica de San Marcos, que guarda los restos del evangelista; y el Palacio Ducal.

Después de recorrer ambos edificios, de gozarlos por dentro y fuera, disfruta también del Campanario, que con sus casi 99 metros, se eleva muy por encima de todas las construcciones de la ciudad, y que originalmente fue un faro y una torre de defensa; también, admira la Torre del Reloj, donde en su cima los Moros de bronce hacen sonar cada hora sus metales. Frente al mar, como enmarcando la entrada a la plaza, se levantan dos columnas monolíticas donde descansan el León alado de San Marcos y la estatua de San Teodoro, ambos símbolos de Venecia.

En el sitio también se encuentran la Loggeta, la Biblioteca, y los museos Arqueológico y Correr.

Al concluir este recorrido, que lleva varias horas, lo mejor es tomar un descanso y beber algo en algunos de los muchos bares, cafés y restaurantes que tienen sus mesas con sombrillas en plena plaza, lo cual da la oportunidad de volver a recrearte en las fachadas de los edificios, observar en su conjunto la explanada habitada por palomas y reposar los ojos en el agua que circunda la metrópoli.

El día debe continuar contratando una góndola, que tiene las puntas chatas para poder navegar en aguas poco profundas, y transitar por los canales de esta ciudad que, a falta de calles pavimentadas, se comunica por líquidas carreteras que dan la oportunidad de ir descubriendo su belleza, que la envuelve por todos lados. Con detenimiento hay que ir mirando los frentes de las casas y los palacios, que son muchos, y la decoración de los puentes, como el de Los Suspiros, uno de los más famosos.
También hay que darse tiempo para visitar sus galerías donde se guardan verdaderos tesoros, y sus otras iglesias donde aguardan al viajero más maravillas.

Venecia significa romance, es vagar llevado por el ritmo del remo del gondolero mientras se disfruta un buen vino y se escucha música de la región; es también leyenda y como tal, es fascinante, ya que al pasar por cada puente o transitar por sus callejuelas, parecen surgir nuevamente fábulas renacentistas que emergen de sus canales; éstos son famosos y su fama es bien ganada, ya que surcarlos puede ser más que una experiencia un sueño incomparable que dure toda la vida.

Venecia, claro está, es cultura, es gastronomía, es arte sobre todo pero aún más, es una tradición para el viajero internacional, que no puede dejar de haber pasado por esta ciudad que asemeja un lienzo que se mueve al vaivén de sus aguas.

11/12/08

CROCAVIA, CIUDAD REAL DE POLONIA

Cracovia (Kraków en polaco) fue el reino de la capital del país durante 500 años, concretamente, entre los siglos XI y XVI. A diferencia de otras ciudades importantes pero con menos suerte, como Varsovia o Gdansk, Cracovia salvó su patrimonio durante la Seguns nazis evacuaron el lugar sin destruirlo y gracias a ello todas sus bellezas indiscutibles tienen la ventaja de ser originales. Por eso, muchos polacos llaman a Cracovia la madre del alma histórica de su nación.


Aquí creció Karol Wojtyla, conocido como Juan Pablo II y a quien los polacos tienen verdadera admiración. Una guía nos contó que su hijo, viendo la televisión, dijo que "ese( refiriéndose a Ratzinger) era el nuevo, pero que Juan Pablo era el nuestro". Fue trabajador en una fábrica durante la Segunda Guerra Mundial y, estudiando en el seminario clandestino y protegido por el cardenal de Cracovia, se ordenó sacerdote en la catedral de Wawel. Hay una famosa ventana desde donde se dirigía a la población y donde se depositan hoy en día rosas y velas en su memoria. Decía, de modo anecdótico, que ser Papa en Roma era difícil pero en Cracovia es imposible porque siempre estaría en "su" ventana. La religión en Polonia es mayoritariamente católica y muy seguida por los polacos ya que allí la Iglesia tiene mucha presencia (hay 130 iglesias en Cracovia y cada cuarto de hora comienza una misa). La iglesia, en este país, siempre ha estado apoyando al pueblo y no al "stablishment". Recientemente ayudaron a los judíos con partidas de bautismo falsas o escondiéndoles en sus conventos cuando se produjo la ocupación nazi o bien defendiéndo al pueblo polaco de los comunistas invasores, salvando así la identidad polaca de la germanización o la rusificación. Ya en 1572, el rey Segismundo procedente de Francia tuvo que aceptar el cristianismo porque la iglesia era ya entonces una institución fuerte y consolidada, aunque muchos nobles fueran protestantes. Este mismo rey dijo que "no era rey de sus almas" y de ahí el principio de tolerancia que motivó la aceptación de los judíos que repudiaban en otros países. También se descubrieron los primeros baños en los castillos polacos y no en la civilizada Francia. Cuando los "estirados" franceses decían "borracho como un polaco", estos contestaban "sucio como un francés".

La historia de Polonia es una constante de conflictos y ha hecho forjar un carácter guerrero en sus habitantes ya que su situación socio y geopolítica hacía que estuviera en el centro de todas las confrontaciones. Hay un dicho que explica que "Dios creó a Polonia entre alemanes y rusos para que no se aburriera el pueblo polaco". En 1794 se reparte Polonia entre Prusia Austria y Rusia

y entonces se decide apoyar a Napoleón para que les libere de la opresión de estos países. Se dice que la famosa batalla de Somosierra en España fue ganada por el ejército napoleónico polaco.


Si después de estas primeras reflexiones y anécdotas históricas decidimos visitar Cracovia, nada mejor que comenzar por el centro donde nos espera su Catedral real, con su capilla renacentista de cúpula dorada, y el castillo de Wawel, donde una dinastía de reyes polacos celebró sus coronaciones y ocupó el trono. Bajo su reinado, estos reyes hicieron que Cracovia se convirtiera en uno de los centros artísticos de Europa, adonde acudían artesanos para dorar sus iglesias católicas con

su pan de oro. La plaza mayor del mercado es la plaza medieval más grande de toda Europa. Parémonos aquí a tomar unas Zywrec (cerveza polaca) y digamos "Nas Drovia" como un polaco más.

El centro histórico de Cracovia, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1978, está dividido en tres zonas diferenciadas: la colina de Wawel, la ciudad medieval de Cracovia y el núcleo medieval de Kazimierz.

En el centro de Cracovia está laRynek Glówny , plaza mayor o pla

za del mercado (ya que posee un mercado de planta rectangular en medio), de gran tamaño para su fecha de construcción y numerosas iglesias como la basílica a María Santísima (Kościół Mariacki) con dos torres desiguales, la Iglesia de San Wojciech y otros tesoros nacionales como Sukiennice (que es un mercado de telas y tallas que aloja también diversas tiendas, restaurantes pero también el Museo nacional de arte de Cracovia). Dice la leyenda que en la torre más alta de la iglesia vivía un guardián en el siglo XIII qu

e avisó de la invasión tártara con su trompeta. Cuando sonaba la voz de alerta, una flecha atravesó su cuello y paró bruscamente. Hoy podemos ver al trompetista desde una pequeñas ventana tocando la misma melodía y como, posteriormente, para en seco de tocar dejándola sin terminar como marca la tradición. Antes se marcaban las horas del trabajo, de la comida o del dormir con el sonido de la trompeta. Otra leyenda cuenta que las palomas de esta plaza son los soldados del príncipe Probus convertidos por una bruja ya que éste, el príncipe que pidió dinero a Roma para

poder unificar Polonia, lo utilizó con otros fines menos dignos y mucho más lujuriosos. Hoy en día, los soldados convertidos en palomas aún esperan que su príncipe los devuelva a su anterior estado.

Siguiendo nuestro paseo nos encontramos con la animada calle Florienska, centro magnético de la plaza. Fijaros bien en la cafetería de Jana Michalika. Tiene una decoración art noveau exquisita y se dice que los artistas pagaban el café con los dibujos que allí mismo creaban. Curioso, ¿Verdad?. Casi al final de esta calle se encuentra también la Barbacana que es la torre de defensa que formaba parte de una red de fortificaciones que circundaban la ciudad. Ayudaba en la protección también el Vistula y los lodazales que se formaban. Sólo hay tres en el mundo.

La colina de Wawel (significa territorio elevado en antigua lengua eslava) es el sitio más importante de todos los

habitantes de Cracovia y base de la historia polaca. Fue como una "Meca" que todos, una vez en la vida, tenían y tienen que visitar. Si nos fijamos bien, en la entrada a la catedral se ven unos huesos grandes que son, según dice la leyenda, los de un dragón. Este animal mitológico se comía las doncellas y hubo un zapatero llamado Skuba quien preparó un brebaje de azufre para dárselo al dragón. Como el azufre le daba tanta sed, comenzó a beber agua hasta que finalmente reventó. A las orillas del Vistula podemos encontrar una estatua del dragón y podemos o

bservar como expulsa fuego por la boca rememorando la leyenda. En el pórtico de la catedral se exponen los "supuestos" huesos del dragón. Hoy en día se sabe que son huesos de mamut, ballena y rinoceronte de la época glacial.

Al sur de la ciudad, fuera de Planty (el anillo verde que rodea la ciudad antigua y que sigue la línea de su foso medieval), nos encontramos con el antiguo gueto judío. Aquí se refugiaron todos los judíos que fueron expulsados de la ciudad en siglo XV y donde, hace escasos años, se rodó la película la lista de Schindler, cuya fabrica podemos visitar en el número 4 de la calle Lipowa, en el distrito de Podgorze. Este empresario conspiró para salvar a un grupo de judíos de la de

portación al cercano campo de Plaszow, al oeste; mientras, a sólo 60 kilómetros del centro de una bonita urbe rejuvenecida, resplandeciente y despreocupada, con cultura y prosperidad, se encuentra una ciudad llamada Oswiecim, más conocida por su nombre alemán: Auschwitcz. Dedicaré otro artículo a contar lo que se puede sentir ante una de las mayores tragedias que se han realizado en nuestra historia más reciente.

Subiendo a las montañas, podemos visitar un bonito y pintoresco pueblo de visita obligatoria llamado Zakopane. En el camino entre Cracovia y Zakopane se pueden visitar iglesias hechas de madera que tienen un encanto especial. También aconsejo visitar el cementerio ya que la forma y diseño de las tumbas es curioso. El motivo que más se repite en ellas es el Jesucristo afligido. Motivo que aparece por primera vez en un cuadro de Alberto Durero y que no sirve para contar (como el vía crucis, el juicio) sino para pensar y reflexionar.

La gastronomía en Polonia es interesante sobre todo por sus sopas (entre las que destaca la sopa Zurek).Las sopas se crean con miles de combinaciones posibles entre carne y verdura. Toda una experiencia sensitiva que no debemos de dejar pasar. También, si estáis en Zakopane, probad el té montañés y el queso Oscypek con sabor ahumado.


9/12/08

ALBURQUERQUE - USA


La antigua ruta 66 llegó hasta la ciudad de Alburquerque en 1926, y con ella los primeros viajeros que se asombraron con esta bella urbe del Estado de Nuevo México.


If you ever plan to motor west take the highway that's the best" decía Bobby Troup en su famosa y emblemática canción Route 66, dedicada a la autopista más legendaria de los Estados Unidos, la antigua 66. Esta ruta, llegó hasta la ciudad de Alburquerque en 1926, y con ella los primeros viajeros que se asombraron con esta bella urbe del Estado de Nuevo México.

Alburquerque fue fundada en 1706 por el Gobernador de esas provincias dependientes de la Nueva España, Francisco Cuervo y Valdez, que le puso el nombre con el fin de honrar al que fuera virrey entre 1702 y 1710, el Duque de Alburquerque, aunque la primera "r" se perdió con el idioma inglés, más sigue usándose en el buen español.

La ciudad, es una de las más antiguas de los Estados Unidos y su viejo pueblo fue construido en la forma clásica de aquella época, dejando una plaza al centro, rodeada de caseríos, edificios gubernamentales y por supuesto una iglesia, en este caso la de San Felipe de Neri, impresionante construcción que se alza en esta zona otrora olvidada y actualmente recuperada para orgullo de los locales y fortuna de los visitantes.

A más de 5,000 pies de altura, es la ciudad más alta; también la más grande del estado; y no sólo ostenta ese récord, sino el del teleférico más largo de USA y ¡sorpresa! el contar con los mejores chiles verdes que se pueden encontrar.

Esta población ha tenido a través de la historia de la Unión Americana una destacada participación, siendo ocupada durante la guerra de secesión por las fuerzas confederadas, que defendieron la ciudad al mando del general Henry Sibley en 1862.

El llamado Nuevo Alburquerque nació con el establecimiento de la estación del ferrocarril de la línea Atchinson-Topeka-Santa Fé, que con el fin de evitar atravesar el pueblo, se situó al lado este de la plaza, a unos cuantos kilómetros, creándose así esta división de "pueblo nuevo y pueblo viejo". Lo que es cierto es que el nuevo lado tuvo un marcado desarrollo hacia el este, próspero y notable, que hasta la fecha se nota, sin que eso le reste al lado antiguo en absoluto la belleza histórica que su estilo colonial ha plasmado en sus calles y que le dan un toque nostálgico.

Con dicho crecimiento, las dos partes de la ciudad se unieron por tranvía y parecieron una. Pero todo ello es historia y Alburquerque hoy tiene mucho más. Actualmente, la ciudad es cruzada -en el sentido más estricto de la palabra- por dos grandes autopistas: la ruta 25 de Norte a Sur -desde Colorado hasta Texas- y la 40 de Este a Oeste, desde el límite con Texas hasta Arizona, siguiendo un trayecto muy similar al de la vieja ruta 66, que puede recorrerse en un tramo al visitar Alburquerque.

La ruta 66

Parte del folklore de visitar esta urbe está en el atractivo decorado de la intersección de estas dos vías, ya que los puentes y las paredes y empalmes de los mismos, que hacen la distribución vial en el centro de la ciudad, a sólo unas cuadras del "pueblo viejo", lucen colores pastel como el rosa, turquesa y arena, además de motivos indígenas, que es otro de los valores de esta metrópoli americana, especialmente notable en el suroeste de la misma, que al fin y al cabo con su estirpe primigénea, le ha heredado a su entorno conurbado parte de su sabor y tradición.

Mencionamos ya los valores que la cultura indígena ostenta en esta ciudad, y esto queda asentado, sobre todo, en el Centro Cultural del Pueblo Indígena, al norte de la zona antigua, conteniendo toda la historia de los indios pueblo, con presentaciones de sus principales manifestaciones culturales, además de información acerca de otras tribus autóctonas de la zona. De hecho, en abril se lleva a cabo anualmente, por parte de la Universidad de Nuevo México la "Reunión de las Naciones", que se conoce como el powwow Indígena Nativo Americano más grande de Norteamérica.

Y si es por cultura, la ciudad no para; atracciones como el jardín Botánico Río Grande, el Museo de Historia Natural y de Ciencias de Alburquerque, el Acuario -que muestra la riqueza biótica acuática desde Las montañas Rocallosas hasta el golfo de México- y otros mucho más especializados como el Museo de la serpiente de cascabel, el Museo de la turquesa, el del petroglifo, al oeste de la ciudad, y el Museo Nacional Atómico, demuestran que Alburquerque tiene mucho qué ver y aprender.

Pero algo es cierto, Alburquerque es diversión de altura, y si lo dudan, no deben faltar en la primera semana de octubre a la Fiesta Internacional de los Globos Aerostáticos, el evento más impor­tante del mundo dedicado a este tipo de objetos voladores, mismo que atrae pilotos de los confines más recónditos del mundo, que aprovechando la posición geográfica y las ventajas atmosféricas de la ciudad, surcan sus cielos en una exhibición que pinta de abigarradas formas el azul del cielo y es una experiencia difícil de platicar si no se vive. El festival trae consigo eventos como el concurso de globos inflados de gas y los globos de resplandor, ambos sumamente atractivos y diferentes.

Otra muestra de que la ciudad se disfruta a todo lo alto es el Teleférico de Pico Sandía, que en un trayecto de 4 y medio kilómetros, te lleva hasta la cumbre de ésta, una de las montañas circundantes a la población.

Alburquerque, se encuentra asentada sobre una meseta y rodeada hacia el este de las ya mencionadas montañas Sandía; por el oeste está el Río Grande, atravesando su canal que da lugar a barrancas que dominan toda la ciudad.

Festival de globos

¿Algo más? A poco más de una hora se encuentra Acoma, un sitio de verdad interesante, conocido también como el "Pueblo del cielo", una villa indígena que lleva mil años de continua habitación, a la que hay recorridos guiados. Santa Fé, a similar distancia pero hacia el norte, es otra opción y casi una obligación para el buen viajero, ya que es la capital del estado y su arquitectura con base de adobe y las ricas artesanías que mezclan la vertiente indígena con el arte plástico español, en verdad la hacen un atractivo. Además, la ciudad ofrece un centro de esquí del mayor nivel mundial, frecuentado por quienes gustan de los deportes de invierno, aunque hay que decir que Alburquerque en general, a lo largo del año tiene un clima templado, comúnmente de cielos azules, aunque la poca nieve que cae durante el invierno y la altura de la zona, logran este ambivalente entorno.

Para llegar a Alburquerque por aire, está el Aeropuerto Internacional Sunport Alburquerque, al sur del centro de la ciudad; también hay autobuses y existe el Amtrak, que son trenes de pasajeros que va, emulando a la Route 66 "from Chicago to L.A."

Hay muchas posibilidades para hospedarse, desde accesibles posadas sobre la 25 y la 40, hasta hoteles de clase, cerca de la intersección de los puentes en el centro y la no muy extensa zona de rascacielos.

Alburquerque tiene más de lo que muchos imaginan; es un lugar enclavado en el corazón de Norteamérica -y de los norteamericanos- y no podía dejar de ser una meca para el turismo.