Con este blog pretendo hablar de viajes de manera coloquial y sencilla para así facilitaros vuestra labor a la hora de viajar.

Las vacaciones se han convertido en una de las opciones más divertidas, eficientes y económicas para disfrutar del tiempo libre y yo os quiero trasmitir mis experiencias, consejos, rutas y otras muchas cosas que os puedan servir de ayuda.
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4/12/08

MADRID - ESPAÑA

Cruzar el mar en todos los tiempos ha sido y será una aventura. Visitar Madrid para la mayoría de los mexicanos, es ir a un encuentro con nuestra historia, que esperamos nos haga vivir intensamente, dejando en el corazón y la memoria gratos recuerdos.

Ansiosos, escuchamos el aviso del capitán anunciando que estamos próximos a tocar tierra en el aeródromo de Barajas, el cansancio por el largo vuelo se olvida y expectantes y nerviosos, descendemos de la aeronave, listos a disfrutar plenamente de la aventura. En el hotel, dejamos la maleta apenas abierta sobre la cama y prestos nos lanzamos a las calles, repletas de gente que con paso rápido se dirigen a su destino.


Nos dirigimos al centro de Madrid e iniciamos un recorrido por la Gran Vía, la tradicional avenida del legendario bar “Perico Chicote” de Agustín Lara, la Puerta del Sol, los almacenes de El Corte Ingles, la Plaza Mayor en donde se encuentran la Casa de la Carnicería y la Casa de la Panadería.

Al centro, la estatua de Felipe II y pasando por el Arco de Cuchilleros, nos dirigimos a nuestro primer encuentro con la gastronomía española: nada mejor que un “cochinillo al horno” en el más antiguo restaurante del mundo “El Tío del Botín”, acompañado de un buen vaso de vino tinto.

No es la primera visita que hacemos a Madrid; volvemos, pues deseamos nuevamente disfrutar de la intensa vida de esta metrópoli que tantos atractivos nos ofrece.

El Museo del Prado
La idea de crear un Museo en Madrid fue sugerida a Carlos III por su pintor de cámara y consejero, Antón Rafael Mengs, pero no pasó de eso, una mera sugerencia. A finales del siglo XVIII, con la creación en París del Museo del Louvre, en base a los fondos de las colecciones reales, se inició la creación de muchos museos en Europa.

En Madrid, España, Fernando VII atendió la solicitud de la Real Academia de Bellas Artes y al especial interés que puso en el proyecto su segunda esposa María Isabel de Braganza, a la que el Museo ha querido considerar siempre como su fundadora. Es por ello que su escultura, obra de Álvarez Cubero, parece estar recibiendo a los visitantes en el vestíbulo de la Puerta de Velázquez de la entrada oeste del Museo, debido a que lamentablemente la reina murió sin poder ver la inauguración del que se llamó Museo Real de Pintura y Escultura, y que tuvo lugar el 19 de Noviembre de 1819.

Este inmueble inició sus actividades con 300 obras, de un total de mil 500 procedentes de colecciones reales, debido a que aún no se completaba la construcción del Museo.

Con el tiempo, para evitar tener que comprar los bienes de los herederos del rey, se decidió vincular la colección del Real Museo no a la persona del monarca sino a la Corona, lo que podría evitar problemas de herencia semejantes.

El conjunto de edificios que ahora conforman el Museo del Prado, cuenta con una vasta colección de pintura, la cual representa su mayor riqueza, con 8 mil 600 piezas, de las cuales solo pueden exhibirse las más representativas y se encuentran divididas en Pintura Española, Pintura Italiana (de 1300 a 1800), Pintura Flamenca (de 1430 a 1700), Pintura Francesa (de 1600 a 1800) y Pintura alemana (de 1450 a 1800).

En las salas, coexisten autores como Goya, El Greco, Ribera, Murillo y Velázquez; Fra Angélico, Botticelli, obras de Rafael y Tiziano, Tintoretto, Veronés y Bassano, al igual que de Poussin, Claudio de Lorena, Ranc, van Loo o Watteau, por mencionar algunos.

Tiene también importantes acervos de dibujos (más de 5 mil), grabados (2 mil), monedas y medallas (cerca de mil), y casi 2 mil piezas de artes suntuarias o decorativas. La Escultura a su vez está representada por más de setecientas piezas y por una cantidad menor de fragmentos escultóricos.

Por la Castellana
Después de la visita al museo, una agradable caminata por el Paseo de la Castellana es recomendable. Aquí se pueden admirar varios monumentos, la Fuente de la Cibeles, la de Apolo y de Neptuno, el Palacio de Buena Vista, la Puerta de Alcalá, entre otros.

El apetito se despierta y como tuvimos la precaución de reservar mesa en el restaurante de La Bola, nuestra comida será excelente, disfrutando el “cocido madrileño”, especialidad de este típico lugar.

De compras
Las compras en Madrid son espectaculares, hay para todos los gustos y bolsillos. Los almacenes de El Corte Ingles en la calle de Preciado son una muy bien surtida tienda departamental que le sugerimos visitar. Zara que año con año los clientes abarrotan sus instalaciones durante la barata del mes de febrero, es otra tienda que bien merece su atención. Estos almacenes se encuentran en el Centro, área que ofrece multitud de tiendas.

Las palmas de las compras se las lleva la calle de Serrano, en donde el visitante puede encontrar las novedades de la moda internacional, lo mismo para las damas que para los caballeros: vestidos, trajes sastre, abrigos, zapatos, perfumes, pantalones, mancuernillas, blazers, corbatas, paraguas, relojes, joyas y mucho más; la oferta es muy completa y son muchas las tiendas que hay que visitar. Recomendamos hacer, con el tiempo necesario y la cartera bien provista, una o dos visitas.

Si de compras curiosas se trata, no podemos dejar de mencionar un “mercadillo” que se lleva a cabo todos los domingos desde hace cinco siglos, en donde se vende de todo: “El Rastro”. Se encuentra en la Ribera de Curtidores, extendiéndose por varias calles. Su visita a Madrid no será completa si no se gasta unos cuantos euros en algún recuerdo en este lugar.


De “marcha” por Madrid
Por lo i

ntenso y variado de su vida nocturna, Madrid es llamada la “Capital Europea de la Noche”, gracias a que ofrece todo tipo de sitios en donde divertirse, tomar unas copas, saborear una cerveza, degustar unas “tapas” o bailar hasta la madrugada en sus múltiples discotecas.

Por la zona de Bilbao, en los alrededores de Fuencarral y San Vicente Ferrer, se encuentra la discoteca más famosa de Madrid, “Pachá” preferida de la sociedad. Si deseas bailar unas sevillanas te recomendamos “Al Andaluz”, en la calle de Capitán Haya, muy cerca del conocido hotel Meliá Castilla.

Desde la Puerta del Sol hasta la Plaza de Santa Ana y la calle de Huertas, Argüelles y Moncloa, Ciudad Universitaria son barrios en donde podrás divertirte hasta que el sol salga y terminar tu ronda nocturna en algún café tomando un “cortao”.

Si tu visita a Madrid es en verano, podrás disfrutar su clima cálido por la noche en las “terrazas” propias de la capital española, que se encuentran en el Paseo de la Castellana, en la Gran Vía, Pintor Rosales o Paseo de Camoens o las de Alcalá; sentado a sus mesas verás un espectáculo único, por la gran variedad de gente bonita que por ahí se pasea.

Madrid tiene un sabor y un color especial, Madrid es la alegría de vivir y que mejor época para conocerla que de julio a octubre... no se arrepe

2/12/08

GRANADA, UNA CIUDAD LLENA DE HISTORIA

Infinidad de escritores, compositores, pintores, historiadores, han plasmado en cada una de sus frases, rimas, versos, cuadros o tonadas, toda la magnificencia que encierra esta pequeña porción del sur de España.

Esta tierra, de agradable clima la mayor parte del tiempo, es fácil de distinguir entre muchas otras, por La Sabika ó Colina Roja, sobre la que se asienta uno de los mayores ejemplos de la arquitectura musulmana: La Alhambra, circundada por bosques, las aguas del Río Darro, el Albaicín y el Sacromonte, teniendo de fondo las blancas cumbres de la Sierra Nevada.

Pasado Árabe
La imaginación de antiguos historiadores y escritores, atribuyen la fundación de Granada gracias a la intervención de una hija de Noé o a la hija del dios griego Hércules, Granata.

Lo cierto es que en su territorio habitaron Neanderthals y hombres de la edad del Bronce, antes que ibéricos y romanos. Estos últimos, dominaron durante un periodo esta región, a la que llamaron Iliberis. Con la invasión musulmana, Granata pasó a formar parte del reino Taifa de los Ziríes; posteriormente los almohades norafricanos establecieron su dominio en la zona.

No fue sino hasta que Muhammad Ibn Yusuf Ibn Nasr se sublevó y acabó con el dominio extranjero norafricano, estableciendo en 1237 el Reino de Granada, el cual se extendería hasta Almería y Málaga.

La dinastía de los Nasríes, bajo los reinados de Yusuf I y Muhammad V, fueron los de mayor florecimiento. Es durante ellos que la más sublime expresión de la arquitectura nasríe se materializa, dando forma a uno de los más bellos edificios del arte mudéjar que existen en toda España: La Alhambra.

La ciudad seguía creciendo, dando forma a una ciudad fortificada que, por azares de la historia, nunca se defendió. Con el creciente dominio del imperio español, la anexión de este territorio era sólo cuestión de tiempo. Para el 2 de enero de 1492, los granadinos se acostaron en una ciudad medieval y musulmana y se levantaron en otra cristiana y moderna.

La rendición de esta comarca a los Reyes Católicos, sumerge a la ciudad de pronto en el mundo moderno. En un principio, el cambio no pretendía afectar más que a la cabeza del reino; un rey por otro rey. En este caso una reina.

Las condiciones de la rendición fueron generosas, ya que se permitió a los nasríe vivir en la ciudad. Pero la armonía no duraría mucho; para el año 1500, surge el primer motín en el Albaicín y durante 71 años no pararon las pugnas entre moros y españoles, hasta que en 1571, se expulsó a los moriscos del recién unificado territorio de España.

El exilio, la expulsión y la colonización por nuevos habitantes, preparó a la ciudad para la explosión religiosa contrarreformista que la convertiría en un permanente espectáculo barroco durante el siglo XVII.
El embellecimiento que le dieron los reyes cristianos a la ciudad, con la construcción de monumentos renacentistas, barrocos y una universidad, dieron forma a la fusión entre lo islámico y lo ibérico, entre Oriente y Occidente.

De aquí en adelante su crecimiento, teniendo como patrono a San Cecilio, se dio de forma espontánea, densa y firme hasta como la conocemos hoy día.

La Alhambra
Los orígenes de Granada son algo inciertos, ya que las constantes invasiones de diversos grupos sobre el territorio, provocaban que las antiguas edificaciones se perdieran. Lo que es un hecho, es que sus monumentos más brillantes, como la Alhambra y el Generalife, corresponden a la monarquía nazarí y al reinado de Carlos V, periodo comprendido entre los siglos XIII y XVI después de Cristo.

La Alhambra esta conformada por diversas construcciones de carácter militar, administrativo, palaciego o religioso, las cuales se asientan sobre La Sabika o colina roja, también llamada por los mozárabes Al-Hamra, rodeada de murallas, torres y aislado por las laderas verticales del río Darro.

Al cruzar por la puerta de Armas, del lado norte, o la de Justicia por el sur, llegarás a una calle que conduce a una plazoleta y a las ruinas de una Mezquita, para desembocar posteriormente en la Plaza de los Aljibes.

Es desde aquí donde la Alhambra comienza a mostrar al visitante todo su esplendor, para continuar hacia La Alcazaba, la edificación más antigua del conjunto, cuya función era primordialmente militar. La Torre de la Vela, al poniente, era un estratégico sitio para observar el horizonte en busca de enemigos; hoy, es posible admirar una panorámica de todo Granada.

Del lado norte de la plaza, se encuentra el Mexuar, edificación en la cual se impartía justicia, a la cual se añadió un patio para convertirla en capilla. Al cruzar el patio se llega al Cuarto Dorado en cuyo techo observarás una obra renacentista encargada por los reyes católicos. Si continuas de frente, podrás ver la fachada del Palacio de Comares, obra maestra de la Alhambra.

Contiguo a este, se encuentra el Patio de los Arrayanes, espacio de grandes dimensiones que corre de norte a sur y en cuyo centro hay un estanque, rodeado de pórticos de siete marcos y columnas.

Al pasar por el pórtico norte, tras cruzar la Sala de la Barca o Barakha, que significa “bendición”, se alza la Torre de Comares, que aloja el Salón de Embajadores o del Trono, el cual es el más grande de toda la construcción; aquí estaba el trono del sultán. Es de destacar el tallado en cedro, de 105 estrellas alineadas en siete órdenes, los cuales representaban los siete cielos islámicos.

Atravesando este punto, llegarás a uno de los espacios más bellos de todo el recinto: El Patio de los Leones, llamado así por los doce felinos labrados en piedra que rodean a una fuente y proporcionan agua a una serie de canales. Este era el sitio de descanso que Muhammad V mandó construir para sí mismo.

Cuatro salas independientes reflejan un exquisito y elaborado trabajo artesanal Mudéjar, arte esencialmente funcional creado por los mozárabes. Los recursos ornamentales de sus construcciones, destacan por el hecho de que daban una apariencia de riqueza mediante elaborados adornos. No utilizaban mármol o metales preciosos para lograr tal fin, sino más bien, materiales muy pobres para su construcción, como el ladrillo, azulejos, yeso y madera.

El éxito de este arte, deriva de la posición en que coloquen dichos materiales. Los mozárabes podían crear con ladrillos, arquillos, rombos o espigas, interesantes juegos de luces y sombras.

En la Alhambra, zócalos de azulejos cubiertos de formas geométricas estrelladas, muros cubiertos de lacerías de estuco, frisos mozárabes (piezas cóncavas suspendidas a manera de estalactitas), hiladas de caligrafía árabe con versículos del Corán y celosías, son la característica del conjunto.

Colindante con el Patio de los Arrayanes, encontrarás cuatro salas: la de los Mocábares; la de los Abencerrajes, llamada así porque en su fuente está labrada la leyenda de la matanza de la familia del mismo nombre; de los Reyes, con tres estancias comunicadas entre sí por espléndidos arcos y en donde se conservan pinturas sobre cuero que narran el origen y filiación de los monarcas nazríes; por último, esta la sala de Las Dos Hermanas, la más rica del palacio ya que se encuentra profusamente adornada en sus paredes con versos de Ibn Zamrak, que en algún tiempo estuvieron recubiertos con laminillas de oro, así como de azulejos, dibujos arabescos y una majestuosa cúpula de mocárabes.

Por una de sus puertas se llega al Mirador de Daraxa, desde el cual podrás tener una panorámica del valle del Darro y el Albaicín.

Alrededor de las murallas de la Alhambra, se alzan 22 torres, de las cuales algunas servían como mansiones, como la Torre del Mihrab, de la Cautiva y de Las Infantas.

Tras dominar los españoles Granada en 1492, se reacondicionaron algunos de sus espacios y se construyeron nuevas edificaciones dentro de la misma fortificación. Un ejemplo de ello es el Palacio de Carlos V, diseñado por Pedro Machuca en el siglo XVI, al cual dotó de un estilo renacentista italiano, con una fachada cuadrangular y un patio circular, así como de columnas dóricas y jónicas. En él se alberga el Museo Nacional de Arte Hispano Musulman y el Museo de las Bellas Artes.

En lo que fuera una mezquita, se alza la iglesia de Santa María. Por su parte el Convento de San Francisco guardó los restos de los Reyes Católicos hasta 1521. Hoy es un Parador de Turismo.

Generalife, para descanso de gobernantes
Sobre el cerro del Sol se encuentra el Generalife, antigua residencia de descanso de los gobernantes granadinos. Este recinto está formado por una construcción del siglo XIV y una combinación de jardines en terrazas, estanques y fuentes, como la Escalera de Agua; todo el conjunto brinda una sensación de relajación y paz.

El Yannat al-arif de tiempos nazaríes era un lugar de retiro y descanso, un palacio de verano. Este sitio se encontraba comunicado con la Alhambra por su cercanía. Aquí se realiza el Festival Internacional de Música y Danza.

Este conjunto de intrincados recintos, simboliza el esplendor que alcanzó en algún momento este reino y la casta dominante que lo gobernaba: monarcas que habitaban el más hermoso de los espacios, el más parecido al edén que el Islam promete a sus fieles. Por eso, la Alhambra era acrópolis y paraíso al mismo tiempo.

Barrios circundantes

Fuera de la Alhambra se extiende la Plaza Nueva, con terrazas, bodegas típicas y tiendas de recuerdos. En su extremo sur se encuentra la Plaza de Isabel la Católica, con un monumento dedicado a ella y a Cristóbal Colón, así como varios edificios emblemáticos de la Gran Vía, como son el de Cortefiel, el de la Caja Rural y el del Banco Hispano. Para tu deleite, aquí hay varias heladerías en donde puedes comprar un helado, para que el camino no se te haga muy largo.

La parte final de este conjunto se conoce como Plaza de Santa Ana, lugar en el que encontrarás el Pilar del Toro, donde beber agua fresca. Enfrente esta la iglesia de Santa Ana, edificada en 1537 según un proyecto de Siloé; por encima de la iglesia asoma la Torre de la Vela, de la Alhambra.

Enseguida se encuentra la Carrera del Darro, un paseo empedrado junto al río del mismo nombre, con casas antiguas de los siglos XVI y XVII. Siguiendo la orilla opuesta del río, encontrarás el Puente del Cadí (s. XI), que unía la Alhambra con el Albaicín.

Frente al puente, en la casa número 31, están los baños árabes conocidos como el Bañuelo, al parecer del siglo XI. Son de los más viejos, importantes y completos baños públicos árabes conservados en España. Sus columnas están rematadas con capiteles romanos, visigodos y árabes.

Por aquí se llega al Convento de la Concepción, fundado en 1523, con una interesante portada de estilo ojival. Inmediatamente verás el Convento de Santa Catalina de Zafra, que tiene restos de una casa árabe del siglo XI.

La Casa del Castrin, mansión renacentista con portada plateresca es sede del Museo Arqueológico, con piezas que abarcan desde el Paleolítico hasta el Arte Musulmán, incluyendo importantes restos íberos, romanos y visigodos, así como una diadema de oro encontrada en la cueva de los Murciélagos.

En la acera opuesta hallarás la iglesia de San Pablo y San Pedro, erigida al parecer, sobre la mezquita de los baños.

Una calle aledaña nos lleva a la Plaza del Padre Manjón, mejor conocida como el Paseo de los Tristes. Dicho lugar se halla a los pies de la Alhambra, ofreciendo al visitante una de las mejores panorámicas de la misma, sobre todo de noche, cuando se encuentra iluminada. Es una panorámica digna de una postal.
A la izquierda esta la Cuesta del Chapiz, cuyos edificios moriscos del siglo XVI, entremezclan lo árabe y lo cristiano.

De ahí puedes dirigir tus pasos al barrio del Sacromonte y a medio camino, detenerte en una de las zambras del lugar, cuevas de gitanos que se adentran en la tierra y en donde al son de las guitarras y las palmas, disfrutar de un tradicional baile flamenco.

La Cuesta de los Chinos es poco conocida por los turistas pero puede que sea interesante para ti, sobre todo porque ofrece impresionantes vistas del Albaicín y la Alhambra. Por esta ruta, pasarás bajo el Acueducto que une actualmente la Alhambra y la Generalife.

Al final de la cuesta, se halla una fresca terraza junto a la Torre del Agua. Ya de regreso, siempre pegado a la muralla, encontrarás una calle llena de hoteles y restaurantes, en donde podrás buscar una habitación que se adecue a tus posibilidades o gustos.

Más abajo, se encuentran los bosques que rodean estas fortificaciones, lo cual nos lleva a la Calle Real, que sube hacia el sureste, donde admirarás la Iglesia de Santa María de la Alhambra, anteriormente mezquita de la Alhambra.

Siguiendo por esta calle se halla el Parador de Turismo, en lo que fue el Convento de San Francisco de Asís, el primero establecido en Granada después de la conquista, en cumplimiento de una promesa hecha por los Reyes Católicos a este santo. El conjunto conventual se construyó en 1495, y en el centro se estableció la Capilla Mayor, en la que estuvieron sepultados los Monarcas hasta 1521, año en que sus cuerpos se trasladaron a la Capilla Real.

Las Torres Bermejas, llamadas así por el color de sus muros de argamasa, son una de las primeras construcciones defensivas árabes de Granada, que posteriormente sirvieron de prisión militar. Al bajar por la Cuesta de Gomérez, encontrarás diversas casas antiguas y numerosas tiendas donde adquirir productos típicos de Granada.

No podía faltar una visita a La Catedral. Situada en el centro de Granada, es considerada como la primera iglesia renacentista de España. Su diseño fue obra de Enrique Egas, pero pronto fue cambiada al estilo renacentista por Diego de Siloé.

Exteriormente, la capilla cuenta con una fachada de estilo plateresco ya que sus otros tres lados se hallan unidos a la Catedral. Cuenta con valiosas tallas y pinturas flamencas y el famoso tríptico de la Pasión, de Dierick Bouts, que por sus dimensiones y cualidades, es la obra pictórica más importante de Granada.

El Palacio de la Madraza era la Universidad que Yusuf I mandó construir en Granada, del cual se conserva su oratorio con su fachada barroca.

¿Un poco de nieve?
Las cumbres de Sierra Nevada, cercanas a Granada y que se elevan hasta los 3 mil 481 metros sobre el nivel del mar, albergan la mejor estación para esquiar de España. La abundancia de nieve, las modernas instalaciones, y, sobre todo, las más de un millón de personas que cada año la visitan acreditan esta calidad, recompensada en 1996 con la organización del Campeonato Mundial de Esquí Alpino.

Sus 65 kilómetros de pistas la convierten en la estación invernal más meridional de Europa, garantizando un gran número de días de sol en pleno invierno. Este lugar dispone de 45 circuitos con diferentes grados de dificultad, en los que se puede practicar tanto esquí como snowboard. Uno de sus principales atractivos es la posibilidad de realizar esta actividad de noche, en una pista iluminada y especialmente acondicionada.

Cuenta, además, con dos circuitos de 8.6 kilómetros para esquí de fondo. Así es que si quieres disfrutar de los deportes invernales, no olvides empacar tus esquíes y enfilarte a esta parte de Granada.

Aquí también podrás encontrar lagunas y pequeños bosques mediterráneos, descubrir un Parque Natural, la reserva de la Biosfera y la Reserva Nacional de Caza, con más de setenta especies botánicas exclusivas y una rica fauna, así como contemplar el paisaje de espectacular belleza que te brinda el Mar Mediterráneo.

Pero en verano también hay mucha acción. Sierra Nevada ofrece condiciones inmejorables para el vuelo en parapente. Si quieres disfrutar de sol, mar y arena, entonces el lugar ideal para tu aterrizaje son las playas de la cercana Costa Tropical para practicar el windsurf, nadar o sólo tomar el sol.

Un techo para dormir
En toda la provincia de Granada, encontrarás una buena oferta de alojamiento, el cual va desde los más económicos, como las pensiones, las casas o granjas, que rentan cuartos para quien busca practicar el Turismo Rural, hasta grandes y modernos hoteles de todas las categorías.

Si en tu próximo viaje no sabes a donde ir, piensa en Granada como una buena opción. Aquí encontrarás toda una gama de posibilidades para tu diversión. Te aseguramos que no hallarás un sólo momento para el aburrimiento.

HOTELES

Hotel Alhambra Palace - Plaza Arquitecto García de Paredes No. 1 (C.P. 18009)
Tel. +34 (958) 221-468

Hotel Meliá Granada - Ángel Ganivet No. 7 (C.P. 18009)
Tel. +34 (958) 227-400

Hotel Tryp Alcano - Avenida de Andalucía No. 130 (C.P. 18015)
Tel. +34 (958) 283011, 283-050

Hotel Reina Cristina - Calle Tablas No. 4 (C.P. 18002)
Tel. +34 (958) 253-211

RESTAURANTES

Hotel Alhambra Palace - Plaza Arquitecto García de Paredes No. 1 (C.P. 18009)
Tel. +34 (958) 221-468

Hotel Meliá Granada - Ángel Ganivet No. 7 (C.P. 18009)
Tel. +34 (958) 227-400

Hotel Tryp Alcano - Avenida de Andalucía No. 130 (C.P. 18015)
Tel. +34 (958) 283011, 283-050

Hotel Reina Cristina - Calle Tablas No. 4 (C.P. 18002)
Tel. +34 (958) 253-211

Hotel Saray - Paseo Enrique Tierno Galván No. 4 (C.P. 18006)

Tel. +34 (958) 130-009


25/11/08

TORREMOLINOS, INVENTORA DELTURISMO

Cuando se cumple casi exactamente un siglo desde que la ciudad inició su actividad turística, se reconoce que esta villa protagonista de la Costa del Sol, es una de las tres que mayor ocupación registra en invierno y la única, junto con Benidorm, que supera el millón de visitantes al año.


Dicen las viejas crónicas que en los primeros años del siglo pasado, hacia 1907 ó 1908, nacía en Torremolinos el que sería el primer alojamiento turístico en la Costa del Sol y, sin duda, uno de los primeros espacios españoles dedicados para este uso. Así comenzaba a desarrollarse un destino que cien años más tarde es uno de los más codiciados por los viajeros del mundo.

Entonces, esta tierra poblada de torres y molinos, obra de árabes y nazaríes, era apenas un villorrio con poco más de 300 habitantes. Un visitante extranjero, Sir George Langworthy y su esposa, supieron apreciar los atractivos del lugar y su futuro potencial y compraron -en los últimos años del XIX-, el Castillo de Santa Clara, que primero fue fortaleza y en aquellas fechas cuartel de carabineros, y emprendieron su transformación a residencia, dotándola de espléndidos jardines. Hacia 1907 algunos de sus amigos ingleses fueron a visitarles y a disfrutar del magnífico clima y atractivos. Eran los primeros turistas.

Aquel turismo precursor, sin embargo, llegaba a España con más de cincuenta años de retraso. A mediados del siglo XIX se había iniciado el turismo de montaña y salud en Centroeuropa; se ponían de moda las playas frías como la Costa Azul o el Canal de la Mancha; Thomas Cook hacía, en 1841, el primer viaje organizado de la historia y creaba diez años más tarde la primera agencia de viajes del mundo "Thomas Cook and son". En 1867 se inventaba el voucher, y poco después Henry Wells y William Fargo creaban la agencia de viajes "American Express" e inventaban el traveler check. Por su parte, Cesar Ritz, considerado padre de la hostelería moderna, realizó mejoras revolucionarias en los servicios del hotel.

Aún habrían de pasar otros cincuenta años para que pudiera hablarse con propiedad de turismo en España. Entre 1950 y 1973 el turismo internacional crece a un ritmo superior de lo que lo había hecho en toda la historia y España se engancha al tirón. Este desarrollo es consecuencia del nuevo orden internacional, la estabilidad social y el desarrollo de la cultura occidental del ocio.

Nombres señeros de la historia de Torremolinos comienzan a dar un nuevo aire a la villa: el Parador de Montemar, el hotel La Roca, la sala de fiestas El Remo, el hotel Los Nidos, el Pez Espada (el primero de lujo). Las playas también comienzan a cambiar su fisonomía y a perder su estado natural para dejar huecos a las primeras sombrillas y hamacas. Carihuela Palace, Tropicana, Tres Carabelas, Nautilus, Jorge V, El Panorama, Torremora, concentran la actividad del día, mientras El Papagayo, El Piyayo o El Jaleo son dueños de la noche.

Los rostros más famosos de la época se dejan ver: la actriz Ava Gadner, la emperatriz Soraya, Orson Wells, Raf Vallote, Boris Karloff o Frank Sinatra. Torremolinos inspira también a los escritores: Michener da a luz a sus "Hijos de Torremolinos", Juan Goytisolo termina "La Isla", Fernando Sánchez Dragó "El Dorado", Souvirón "Cristo en Torremolinos", el bohemio Coco Blanco "Torremolinos, l955", y Ángel Palomino "Torremolinos Gran Hotel".

El desarrollo acelerado que afectó a España en las décadas siguientes no dejó inmune a Torremolinos, que siempre ha defendido ser un destino popular y familiar, favorecido por su extenso litoral y la suavidad de su clima. Hoteles y apartamentos se concentran en sus playas El Bajondillo, La Carihuela, Los Álamos y Playamar. Estas fueron de las primeras en afrontar hace tiempo, un plan de saneamiento integral, dotando de servicios adecuados a sus muchos chiringuitos y cuidando la limpieza de las aguas y la arena, la seguridad, la asistencia médica, la comodidad y la accesibilidad.

Todo este esfuerzo, se ve reconocido año tras año por la Unión Europea con la concesión del distintivo Bandera Azul. Hoy resulta un placer recorrer su Paseo Marítimo de siete kilómetros salpicados de restaurantes y bares, en los que saborear los deliciosos pescaítos.

Torremolinos ha sabido preservar el ambiente marinero en sus calles y barriadas más tradicionales: El Calvario, El Bajondillo y La Carihuela. En la parte histórica de la ciudad se alza la iglesia de Nuestra Señora del Carmen y algunas bellas muestras de arquitectura nobiliaria, entre las que destaca la Casa de los Navaja. Pero el símbolo máximo del patrimonio de la villa es la Torre de Pimentel o de los Molinos, de origen defensivo y que dio nombre a la ciudad.

Otro símbolo distintivo es su peatonal calle San Miguel, conocida como "calle de Europa", visita obligada de cuantos turistas pasan por este centro de ocio y descanso. Comercios y tiendas de todo tipo ofrecen al visitante desde productos típicos y souvenirs, hasta las marcas más sofisticadas, y mientras se va de compras o se toma algo en una de sus muchas terrazas, puede apreciarse el trabajo de músicos, pintores y artesanos que exponen su obra a los paseantes.

Cuando cae la noche, Torremolinos cobra nueva vida. Es el momento de elegir entre su abundante oferta de gastronomía internacional, con más de 250 restaurantes donde no faltan las cocinas italiana, alemana, nórdica, indonesa, china o japonesa, o apuntarse a redescubrir los placeres de la zona, donde además de los reconocidos pescaítos fritos, cuya denominación de origen fue acuñada en la Carihuela en 1960, pueden disfrutarse coquinas, paellas, sopas de mariscos, pescado a la sal, espetes de sardina, ensalada de pimientos asados, adobo y otras delicias.

Aunque evidentemente el turismo de descanso, familiar, de sol y playa son los más frecuentes en Torremolinos, no se consigue situarse entre los primeros municipios turísticos españoles sin una oferta diversificada. Por eso se han potenciado las posibilidades para el turismo deportivo, especialmente el golf, o el de naturaleza, que puede practicarse en la zona de Los Pinares, "pulmón verde" del municipio, en el que abundan los pinos, algarrobos y encinas; hay manantiales, fuentes, una gran zona de recreo donde practicar diversos deportes al aire libre y tres rutas de senderismo. También se está finalizando la construcción del complejo "Cañada del Lobo" en la sierra, que consta de un Aula de Naturaleza con especies autóctonas y material educativo, un refugio albergue y una torre de vigilancia.

Mención aparte merece el turismo de negocios, que lleva visitantes de alto nivel a lo largo de todo el año. Su espectacular Palacio de Congresos, situado en las afueras de la ciudad, acoge habitualmente eventos de importancia internacional. Con una concepción moderna y vanguardista, cuenta con 22 salas divididas en tres auditorios, trece salas de comisiones y seis salas de juntas y un hall de exposiciones de 6,000 metros cuadrados en dos plantas. Hay 80 despachos de delegados, un restaurante, cafetería, 600 cajones de estacionamiento, 18,000 m2 de jardines y todos los medios audiovisuales y servicios.

Vale la pena recordar que la oferta hotelera de Torremolinos representa el 40% del total de la Costa del Sol, lo que nos demuestra lo atractivo de este rincón del Mediterráneo, que vale la pena visitar.