Con este blog pretendo hablar de viajes de manera coloquial y sencilla para así facilitaros vuestra labor a la hora de viajar.

Las vacaciones se han convertido en una de las opciones más divertidas, eficientes y económicas para disfrutar del tiempo libre y yo os quiero trasmitir mis experiencias, consejos, rutas y otras muchas cosas que os puedan servir de ayuda.
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19/12/08

MONTE ALBAN - EL CERRO DEL JAGUAR - MEXICO


Panorámica de la zona

En el actual estado de Oaxaca localizamos uno de los asentamientos arqueológicos más importantes del periodo conocido como el Clásico, que fue el recto del lugar y tuvo relaciones, nos solo comerciales, sino de índole matrimonial con el sitio más importante de la época: Teotihuacán.


Nos referimos a Monte Albán, capital de los zapotecas que tuvo al principio una marcada influencia olmeca, conforme el tiempo fue trascurriendo se empezó a notar la superioridad de los zapotecas. Ubicada en la parte alta del cerro conocido como Monte Albán, de ahí su nombre actual.

La zona arqueológica se localiza a ocho kilómetros al oeste de la ciudad de Oaxaca, sobre un macizo montañoso, por lo que se recomienda llevar calzado y ropa cómoda. Se puede acceder a través de dos caminos, la antigua carretera construida desde los años treinta y un acceso moderno abierto a principios de los años noventa. Saliendo de la ciudad de Oaxaca se puede llagar, por los dos caminos siguiendo las indicaciones.

Piedras de los danzantes

Monte Albán fue incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO el 11 de diciembre de 1987. En diciembre de 1993, mediante decreto presidencial, el gobierno mexicano lo declaró como zona de monumentos arqueológicos con un área protegida que cubre una superficie total de 2 078 hectáreas.

La ciudad fue construida alrededor del año 500 antes de nuestra era, actualmente desconocemos su nombre original, pero por últimas investigaciones se puede especular que era llamada Dani Baá que significa “cerro del jaguar”. De ser cierto esto se vería la influencia olmeca en los primeros años de los zapotecas ya que los olmecas eran conocidos como los hombres-jaguar.

Al cobijo de Cocijo, señor del rayo y la lluvia, las nubes cubrían lo que en pocos años se convertiría en la ciudad más importante de la región y que la domino a través de las conquistas militares, prueba de ello nos la dan los denominados “Danzantes”, representaciones en piedra de personajes que tenían su nombre escrito, al principio se consideraron danzantes por la posiciones curiosas que tenían ya que parecía que se encontraban practicando una baile.

Panorámica de la ciudad

Estas imágenes se encuentran ubicadas en el edificio denominado “de los Danzantes” y es el más antiguo de la ciudad, cuenta con una escalera en la parte central que nos permite subir hacia los recintos. Los Danzantes se encuentran colocados a un costado de la construcción.

Recientes investigaciones han encontrado características que no son propias de un bailarín, como son: fecha calendárica, los ojos cerrados, están desnudos y sobre todo la mutilación de los genitales nos dejan entre ver que se trataban más bien de prisioneros de guerra o esclavos ofrecidos al sacrificio.

Esta es una prueba clara del dominio militar que sobre el lugar comenzó a tener Monte Albán o Dani Baá, otra prueba la encontramos en la arquitectura, ya que la ciudad se encuentra amurallada, como forma de protección a posibles ataques. La razón por la cual se hacia la guerra era la d tener más tierras para el cultivo, recordando que la base de la economía en Mesoamérica era la agricultura.

Así los zapotecas conseguían, en los pueblos vecinos, adueñarse no solo de sus tierras, sino también de sus habitantes los cuales tenían que pagar un tributo, que consistía en entregar productos agrícolas, para que se les perdonara la vida. Al ver esto otros sitios como Tomaltepec y Yagul prefirieron realizar alianzas con los zapotecas de Monte Albán.

Juego de pelota

Aquí también encontramos canchas para el Juego de Pelota, una de las actividades más antiguas e importantes de Mesoamérica, la cancha tiene la característica forma de I, con plataformas laterales en forma de talud. Cuenta con una escalinata angosta en el lado norte para bajar al nivel de la cancha y en las esquinas de los muros hay nichos.

La nobleza zapoteca estaba compuesta por gobernantes, sacerdotes y militares, a los gobernantes de les llamaba coquihalao y relacionados con ellos tenemos nos solo los edificios de gobierno sino que Monte Albán se conoce también como una necrópolis, es decir un lugar que tiene varias tumbas.

Laberinto de la plaza central.

La más impresionante es la denominada tumba 104 y consta de una casa y la sepultura que se construyeron alrededor del 500 a 700 de nuestra era, es una de las casas más elegantes de la zona ya que sus cuartos están agrupados alrededor de un patio central de forma cuadrangular y la tumba se localiza debajo del patio.

La fachada está adornada con un tablero y arriba de la entrada está una urna funeraria de barro que representa al dios del maíz: Pitao Cozobi. El interior se halla decorado con pintura mural y en las paredes laterales están representados personajes ricamente ataviados, posiblemente sacerdotes, con bolsas de copal en las manos

La Tumba 7 muestra una primera ocupación zapoteca y se cree que para el 1300 al 1500 de nuestra era, este recinto fue reabierto por los mixtecos, grupo que llego a Monte Albán y se funcionó con los zapotecos, para enterrar a otros personajes importantes como lo eran su gobernantes, pero respetaron los huesos y ofrendas zapotecas. Es por eso que en 1932 el arqueólogo mexicano Alfonso Caso descubrió la tumba en la cual encontró una rica ofrenda compuesta por más de 400 piezas de oro, plata, cobre, turquesa, alabastro, coral, hueso, perlas, conchas, cerámica, obsidiana y ámbar.

La zona arqueológica permanece abierta los 365 días del año de 8:00 a 18:00 horas y su precio es de $45.00, siendo libre el acceso a menores de trece años, estudiantes, maestros y a personas de la tercera edad con credencial del Instituto Nacional de la Senectud (INSEN). Los domingos y días festivos la entrada es libre para todo público.

Panorámica de la zona arqueológica

El sitio cuenta con un museo de sitio y una sala de exposiciones temporales, así como servicios educativos para visitas guiadas que se ofrece a grupos de escolares nacionales conducidos por un promotor cultural, donde además se realizan actividades académicas relacionadas con la visita.

Se cuenta con restaurante, librería, zona para comer, área de estacionamiento, teléfonos públicos, máquina expendedora de estampillas postales y servicios sanitarios en el museo y al interior de la zona arqueológica. Hay guías de turistas que pueden ser contratados a la entrada del sitio.

Como podrá ver querido lector, Monte Albán cuanta con todo lo necesario para ser visitado y entender por qué fue una de las ciudades más importantes de su época y se gano el nombre de Dani Baá “el cerro del jaguar”.

RUTA DE LOS VETTONES - ÁVILA

Murallas de Ávila


Los romanos bautizaron a esta tierra como Abula y también Oppídum o ciudad de los Vettones. Una escapada a Ávila permite disfrutar de todos los encantos de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad y penetrar en los secretos de una cultura casi desconocida.

Hace 2 mil 500 años vivían en las tierras que hoy ocupan Ávila y Salamanca y también parcelas de terreno de Zamora, Toledo, Cáceres y zonas de Portugal, un pueblo al que los romanos, siglos más tarde, denominaron Vettones.

Formaban parte de la gran familia de los celtas que ocupaban buena parte de la Europa de aquellos tiempos y que, según Herodoto, cubrían “desde las fuentes del Alto Danubio a más allá de las Columnas de Hércules”. Sus primos hermanos más próximos, según Estrabón y Plinio, eran los célticos y lusitanos, y también los carpetanos, oretanos, vacceos...

Pero sobre los Vettones y su cultura, sobre su tierra La Vetona, sus ritos y modos de vida, poco se ha sabido. Sus símbolos más populares son esas esculturas en piedra que representan toros y cerdos, conocidos como verracos y cuyos más ilustres representantes son los populares toros de Guisando.

Tal vez la falta de información sobre esta cultura, y el carácter entre mágico, religioso e incluso esotérico de los verracos, ha hecho que el mundo de los Vettones haya permanecido durante mucho tiempo en las tinieblas de la ignorancia, cuyo momento de máximo esplendor se desarrolló entre los siglos IV y II a.C. en el entorno del valle medio del Tajo.

Chamartín

Este pueblo, vivía en ciudades que recibían el nombre de castros, estaban amuralladas y situadas en zonas de fácil defensa. Las casas del castro eran de piedra, de una sola planta, con techos de ramas, madera o barro.

Era una comunidad guerrera, amante de la independencia y austera. Se dedicaban a la ganadería y a cultivar de cereales los campos que rodeaban el castro. Los Vettones adoraban al sol y a la luna; y algunos historiadores creen que también rendían culto a los animales, sobre todo al toro. Incineraban a los muertos antes de enterrarlos es sus necrópolis, junto a algunos elementos vinculados a su vida: vasijas, armas, adornos, objetos de los hogares...

Magna exposición
La muestra “El descubrimiento de los Vettones” que se presenta en el Torreón de los Guzmanes de Ávila, sede de su Diputación Provincial, pretende arrojar un poco de luz sobre esta misteriosa cultura. La exposición reúne los fondos que ha cedido el Museo Arqueológico Nacional y se une a la muestra permanente “Vetona, cultura y naturaleza”, que explica a los abulenses y a los visitantes de otros lugares, los secretos de sus más lejanos tatarabuelos.

De este modo, se sigue el camino iniciado con el espectacular montaje “Celtas y Vettones” que organizó Ávila en 2001 y que fue acogida como una de las más grandes exposiciones internacionales dedicadas al mundo celta.

Catedral de Ávila

La muestra rinde también homenaje a quienes participaron en la definición de la cultura vettona desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX y cómo lo hicieron. Los materiales seleccionados proceden, unos pocos, de las colecciones decimonónicas de Rodríguez y Rotondo, y la mayoría, de las excavaciones que realizó Juan Cabré Aguiló con la ayuda de su hija Encarnación, y otros expertos como García Cernuda o Molinero.

A través de una cuidada selección de objetos, con sus decoraciones y manufacturas de caracteres originales, se puede identificar una de las importantes culturas prerromanas y diferenciarla de otras coetáneas.

Se han distribuido las piezas, que superan el centenar, en nueve apartados temáticos referidos a los protagonistas del descubrimiento y los primeros materiales que conocieron; a los pobladores que antecedieron a los Vettones en el mismo área geográfica y a datos de la vida cotidiana, económica, social y religiosa de los Vettones.

Turismo arqueológico
El conocimiento de esta cultura no sería completo sin visitar "in situ" los lugares en que vivieron y los restos que han dejado. Los organizadores de la muestra han creado varios interesantes itinerarios por los principales castros vettones de la provincia de Ávila que permiten ver uno o varios castros seleccionados.

Entre los de mayor interés y mejor señalizados y acondicionados, están: Las Cogotas, Ulaca, La Mesa de Miranda, El Raso; junto a ellos, cabe recomendar la visita a algunos “verracos” o esculturas de toros y cerdos que marcaban y protegían los poblados y prados de los Vettones, entre los que destacan los conocidos “Toros de Guisado”.

Ciudad Vettona de Caparra

La finalidad de esta idea es que la exposición “El descubrimiento de los Vettones”, además de ofrecer una completa visión de los más diversos aspectos de su mundo y su cultura, permita conocer y familiarizarse con los castros y los paisajes celtas originarios, conservados en parajes de singular belleza. Este turismo arqueológico, unido al disfrute del medio ambiente natural y a la buena gastronomía y la hospitalidad de las áreas rurales, constituye un trinomio que permite disfrutar de un turismo cultural de la más alta calidad.

Un buen comienzo de la ruta puede ser el antiguo castro de Ulaca (Villaviciosa-Solosancho), que debió ser uno de los más importantes. Según el historiador Gutiérrez Palacios, Ulaca habría sido “la mayor ciudad celta conocida de Europa”. El castro de Ulaca está situado sobre una pequeña colina que presenta dificultades para ser atacada; tiene cerca un arroyo que le permite abastecerse de agua y los ricos pastos del Valle Amblés para el ganado.

Ocupa un alto monte granítico a más de mil 500 metros de altura, cuyo acceso exige una hora de marcha por un camino de montaña en ocasiones empinado. Desde su cumbre se divisan amplias vistas en todas las direcciones, en especial hacia el norte, pues domina todo el Valle Amblés cruzado por el Río Adaja, y hacia el sur, donde se alza la majestuosa mole de la Sierra Paramera.

Seguramente sería un santuario colectivo que, ante la presión romana, se fortificó y convirtió en una impresionante ciudad fortificada, que parece haberse abandonado hacia el 72 a.C., probablemente a consecuencia de las Guerras Sertorianas.

Ajuar funerario
de Guerrero Vetton

Ofrece más de 60 hectáreas de superficie, con diversos recintos cerrados por importantes murallas de más de 3 mil metros de perímetro, aunque bastante arrasadas. Su interior conserva cimientos de numerosas casas y algunos monumentos muy singulares, como el “Altar”, labrado en un canchal de granito con escalones orientados hacia la Sierra de la Paramera, la “Fragua”, seguramente restos de una sauna ritual tallada en la roca, el “Torreón”, conjunto de grandes sillares pertenecientes a un gran edificio público levantado junto a la fuente principal del poblado, y varias canteras prerromanas que todavía conservan in situ parte de los sillares tal como fueron arrancados.

El castro de “La Mesa de Miranda”, está situado en Chamartín de la Sierra, en cuya plaza se conserva un hermoso verraco. Se encuentra a 22 kilómetros por la carretera AV-110, que parte de Ávila hacia el oeste paralela a la Sierra de Ávila por su vertiente norte. A él se llega por un camino de unos 4 kilómetros que se dirige hacia el norte. De todos los castros de Ávila, es el que mejor conserva sus murallas, de más de 2 mil 800 m de perímetro, que forman un triple recinto de unas 30 hectáreas de superficie y, además, ha sido recientemente organizado para su visita.

Toros de Guisando

Es impresionante el acceso al tercer espacio, desde donde se puede caminar hasta la puerta sureste del Recinto I, ante la que se conserva el foso semienterrado y magníficas áreas de piedras hincadas para dificultar los ataques. El recorrido hasta el extremo norte del castro permite apreciar su estratégica situación protegido por dos profundos valles y controlando el paso a la sierra desde las llanuras del Duero.

Los toros de Guisando
Las esculturas de animales en piedra, popularmente conocidas como “verracos”, aunque tanto pueden ser cerdos como toros, constituyen una de las más originales creaciones del arte celta.

De ellas se conocen más de 400 ejemplares extendidos por Ávila, Salamanca, Zamora, Cáceres y el norte de Portugal. El conjunto más famoso, ya citado en El Quijote, es el de los “Toros de Guisando”. Lo forman cuatro bellas esculturas de toro de dimensiones considerables, pues miden más de 2.5 m de largo, situadas en un amplio prado en el camino natural de Ávila a Toledo, en el término de El Tiemblo.

Las esculturas, labradas en granito, aparecen alineadas con sus cabezas hacia el oeste, ofreciendo alguna de ellas agujeros para insertar los cuernos y suaves surcos paralelos para indicar los pliegues del cuello. Seguramente serían imágenes indicadoras y protectoras mágicas de los prados situados en sus contornos. Su cronología puede establecerse en los siglos IV-III a.C., aunque una de ellas muestra en el lomo una inscripción romana.

Diversos objetos exhibidos en la exposición
Celtas y Vettones en Ávila

Para reponer fuerzas
La ruta de los Vettones y todos los otros itinerarios que pueden emprenderse en Ávila y su provincia abren el apetito. Pero no hay que preocuparse, se está en una tierra que tiene tradición de alimentar el espíritu, siguiendo a sus santos místicos, pero también el cuerpo con su variada gastronomía.

Basada fundamentalmente en los productos agrícolas y ganaderos que le aporta una provincia caracterizada por la diversidad geográfica y climática, la cocina abulense debe mucho al legado heredado de la convivencia de las tres culturas: islámica, hebrea y cristiana. Así Ávila ofrece al buen yantar un nutrido grupo de platos típicos de enorme prestigio.

Como entrante de una buena comida nada mejor que un buen plato de entremeses con productos de la matanza como el lomo y el chorizo de olla, para continuar con las afamadas judías del Barco de Ávila, con denominación de origen, o los garbanzos de la Moraña, origen y fundamento del apreciado cocido moragueño. Un primer plato más ligero puede conseguirse con las posibilidades que ofrecen verduras y hortalizas, ya sean judías verdes, cebollas rellenas, repollo al ajo arriero o pimientos rellenos. Típicas son también las patatas "revolconas", cocidas y machacadas que se aderezan con pimentón y torreznillos.

Carnes asadas, fritas, a la plancha o a la brasa constituyen buena parte de la cocina abulense. La ternera de Ávila de raza Avileña, con denominación de origen, ofrece la posibilidad de degustar el afamado chuletón. Pero en el menú también tiene cabida el cochinillo o tostón asado, el cabrito y el cochinillo cochifrito, el cordero asado y la caza.

Quienes prefieran pescado, el Alberche y el Tormes aportan la riqueza de sus truchas, que fritas, al horno o escabeche colmarán el paladar más exquisito. La repostería es también rica y variada, de todos los postres el más conocido son las yemas, pero no hay que olvidarse de las torrijas, amarguillos, huesitos, natillas, empiñonados o las diferentes tartas.

14/12/08

EL VALLE DEL JERTE - EXTREMADURA

Buzz up!

El Valle del Jerte es una comarca que se encuentra situada en la Comunidad Autónoma de Extremadura, más concretamente, en Cáceres. Además, en esta zona se encuentra una parte de la Sierra de Gredos y, por esta comarca fluye el río Jerte, afluente del Tajo.

El Valle del Jerte era el paso de Extremadura a Castilla. Su nombre tiene su origen en el árabe “Xerit” que significa “aguas cristalinas o aguas angostas” y da tanto el nombre al río como al valle. Esta zona ha sido paso obligado de árabes, romanos, vetones y judíos, incluso éstos últimos permanecieron en la comarca durante algún tiempo. El rey Carlos V, de camino al Monasterio de Yuste, pernoctó en el lugar. Aún se conservan algunos vestigios de lo que fue la arquitectura a base de adobe o travesaños, ya que muchas poblaciones fueron destruidas por los hombres de Napoleón, al encontrar resistencia en esta zona, sobre todo debido al terreno montañoso.

Esta comarca es de sobra conocida debido a la riqueza de sus cerezas, tanto es así que tienen denominación de origen. Además, posee una reserva natural: “Garganta de los infiernos”. El Valle tiene una longitud de 70 Km aproximadamente, además, la roca que más vamos a encontrar es el granito.

La geología y el relieve van a ser determinantes en el clima de la comarca. Sus relieves montañosos actúan de barrera frente a los vientos del norte y favorecen las precipitaciones. Los inviernos suelen ser fríos (entre 1 y 5ºC) y los veranos no demasiado calurosos (25-30ºC). La flora es de lo más variopinto: encinas, espinos, jaras, pastizales, roble melojo, piorno serrano, praderas alpinas, sauces, fresnos, zarzas, espinos, rosales silvestres y helechos. Entre la vegetación agrícola destacan los olivos, castaños, vides y, por supuesto, cerezos. En cuanto a la fauna podemos encontrarnos con mariposas, ciervos, trucha común, sapos, ranas, galápagos, lagarto verdinegro, cigüeñas, linces y gatos monteses, entre otras especies.

Esta zona es muy buena para relizar rutas y senderismo:

  • Rutas en Bici: no hay zonas específicas señalizadas para este tipo de rutas, pero al ser un terreno anguloso, presenta cierta dificultad.
  • Rutas a caballo: es una visita muy bonita, ya que se realiza un paseo por el valle a caballo pudiendo ver todos los paisajes, la fauna y la flora. Existen dos picaderos gracias a los cuales puede realizarse esta ruta.
  • Rutas en 4×4: se pueden relizar este tipo de rutas con vehículo propio siempre que sean vehículos todo terreno.
  • Pesca: para los amantes de la pesca este es su sitio ideal. Aquí hay numerosos ríos y riachuelos en toda la comarca donde está permitida esta actividad.
  • Senderismo: hay 15 rutas diferentes para practicar senderismo, aunque algunas de ellas pueden realizarse en bici, a caballo o en vehículo. Algunas son más difíciles que otras, debido al terreno y a la cantidad de Km.